marzo 6, 2018
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La música tiene el poder de mejorar el estado de ánimo de las personas, pero también es una herramienta muy útil que, como padres, podemos utilizar para enseñarles a nuestros hijos nuevas palabras, introducirles otras lenguas y, también, descubrirles el apasionante mundo de los números.

¿Cuántas veces has oído el dicho de que los niños pequeños son esponjas? Y es cierto, hasta que cumplen los seis años, su cerebro tiene una plasticidad máxima, lo que hace que tengan una gran facilidad para asimilar conceptos. Se trata, por tanto, de un buen momento para trabajar con ellos desde casa, porque no hay que olvidar que como padres nosotros también tenemos nuestra responsabilidad y no podemos delegarlo todo en la escuela y en los profesores. Además, ¿quién no disfruta viendo los progresos de su pequeño?

Si a esta capacidad innata que tienen los niños para aprender, le unimos el poder de la música para retener aún más esos conocimientos, ¡la ecuación resultante es todo un éxito! A través de las letras de las canciones, el niño se divierte y es capaz de memorizar mejor las cosas gracias a las rimas de las estrofas, a las repeticiones que se producen en muchas canciones y, también, a los gestos que utilizamos.

¿Quién no gira la muñeca hacia dentro y hacia fuera cada vez que entona el “Cinco lobitos tiene la loba, cinco lobitos detrás de la escoba. Cinco tenía, cinco criaba y a todos los cinco… ¡tetita les daba!”.

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